Día de Muertos

Conforme se acerca el “Día de muertos” en este 2011, es inevitable entrarle al calor de la fiesta, en México se celebra a la muerte como parte de la vida, como parte esencial de la vida, pues es sólo en la muerte que se puede hacer un recuento óptimo de lo que fuel el andar de una persona en particular.
En México, celebrar este día significa resignarse y recordar con aceptación a los que no viven más entres nosotros y digo esto porque al poner una ofrenda con pan, con tequila y quizá un par de tamales y prender una veladora para honrar a los muertos, tratamos de decir que ellos siguen viviendo en algún lugar del cosmos desde donde nos ven, y nos ven como seres inferiores, seres que cocinan para ellos que son ahora algún tipo de santos que nos miran e interfieren por nosotros.
El día de muertos como tal, es una mezcla de las tradiciones Europeas católicas que fueron traidas a la llegada de los españoles; con las tradiciones prehispanicas que celebraban la memoria de los muertos, que para los antiguos mesoamericanos, eran enviados a diferentes paraisos dependiendo de la manera en la que morían, y no en la manera en la que vivían, contrario a la tradicón católica en la cual dependiendo de tus acciones en vida, encontrarás o no, un descanso eterno.

Pero ¿qué es la muerte? al meter la palabra “muerte” en el buscador de google, podemos encontrar muchas definiciones parecidas como las siguientes:
Muerte: El acto de morir ; terminación de la vida
El estado de estar muerto; causa del morir
Pero más allá de cualquier definición educada, está la individual, es de cada ser vivo encontrar el significado a la muerte si es que hay alguno, muchos podrían decir que la muerte no es nada pues la vida tampoco lo es, y querer darle sentido a cualquiera de las dos, es simple vanidad. Por otro lado somo seres vanidosos que preferimos pensar en la muerte de un individuo en algo tan tracendente como su propia vida. ¿Qué sería hoy de grandes ídolos que murieron jóvenes? ¿Seguirían siendo grandes? o ¿Serían criticados por no serlo ya más?
Sin duda la muerte es tantas veces justa como lo es injusta, y a pesar de nuestro intento de no verlo, es también aleatoria e inevitable.
De esos pensamientos el siguiente cuento:

Día de Muertos

Amaneció y por primera vez en mucho tiempo, me desperté antes de que sonara el despertador, como siempre, complete mi ritual matutino (que entre otras cosas, incluye escuchar las noticias y correr de un lado a otro buscando ya sea mi cinturón, o mis zapatos o las llaves de la casa) antes de dirigirme a trabajar.
Camine a lado del vecino quien aun sin despavilarse, ignoró mi habitual “buenos días”

Caminé esas 12 cuadras, esos casi mil pasos y llegué al edificio, el policia de la entrada que tan mal me cae, esta vez no me pidió la credencial al entrar – ¿será posible que después de 4 meses trabajando aquí por fin dejará de pretender que nunca me había visto? – pensé. Subí el elevador junto con la señora que le lleva el desayuno a mi jefa, por poco me golpea con su charola y por casi nada hacemos un tiradero de chilaquilas en el piso del elevador – la gente ha perdido la cortesía por completo- dije para mis adentros.
Entré y me senté en ese cubículo casi en la entrada de la oficina, dejé mis cosas sobre el el pequeño escritorio que apenas tiene espacio para mi café que decidí no tomar ese día porque mi deseo es el de dejarlo o por lo menos bajarle un poco.
Contestar teléfonos no es posible cuando la gente del otro lado de la línea no te escucha cuando lo levantas, por alguna razón los dos teléfonos que tenía en el cubículo no servían, me dispuse a decirle a mi jefa pero al verla desde afuera de su oficina me dí cuenta de que no era el mejor momento pues hablaba por teléfono y parecía estar recibiendo malas noticias.
Espere fuera de su oficina por casi media hora cuando de pronto, por fin cuelga el teléfono y sale con un gesto de consternación, sin darme la mínima importancia pasa a lado mio y casi corriendo toma su abrigo y camina hacía el elevador.

Ofrenda

De regreso en mi escritorio decido escribir un poco pero ninguno de mis bolígrafos parecen tener tinta, puede que se hallan secado. Me levanto y me asomo al cubículo de a lado, el compañero con el que a penas converso a veces entre llamada y llamada no está, decidí siempre sí ir por ese café a la pequeña cocina, en mi camino ahí, escucho sin querer a un compañero que le decía al otro  -¡Qué desgracia! Tan agradable que parecía- -Sí y tan educado- le respondía el otro. ¿Será posible? – me pregunté – !mi compañero había fallecido! Por eso mi jefa salió tan a prisa, por eso todo estaba tan raro en la oficina, una desgracia sin duda.
Me acerqué a los compañeros para indagar un poco más, pero en realidad cuatro meses de no hablar con nadie más que con el ahora ido, me ganaron una indiferencia de ellos hacia mi, que me impidieron continuar…
Dieron las 2 de la tarde y por ser día de muertos, salimos temprano para darnos tiempo de visitar en el panteón a los que ya no están. Camino a casa, no dejaba de pensar en ese amigo mio que acababa de morir, con lo joven que era, tenía la vida por delante, -¿Qué le pasó?- me preguntaba- con todas las preguntas que tenía por poco no me doy cuenta del alboroto de ambulancias y patrullas en mi calle, me apresuro a llegar a casa, por alguna razón no estoy cansado y me siento ligero, al llegar frente a mi casa una barrera de vecinos míos no me deja pasar, los paramédicos llevan en la camilla un cuerpo… poco a poco me alejo del del suelo, y las personas se ven ahora pequeñas más allá de mis pies… ahora sé qué es lo que sucede, mientras me alejo veo a mi familia, a mi compañero del cubículo contiguo y a mi jefa, detrás de la malla que formó la policía.
Es hora de partir a dónde me lleve esta luz que no puedo dejar de seguir. Es hora de ir a donde van los muertos.

 

 

2 thoughts on “Día de Muertos

  1. Excelente relato, aunque ya era más un muerto en vida. Me encanta el día de muertos y las tradiciones de mi México en general, te recomiendo que investigues un poco sobre el Mictlán, que era la tierra de los muertos para los mexicas, si te gusta el día de muertos tanto como a mi, seguro te gustará esa historia, si te interesa tengo la información del tema pues monté una exposición sobre eso en mi comunidad con un grupo de chavos en el que estoy. Felicidades, tu relato me atrapó. Saludos

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